En España hay 130000 personas con sordera profunda y 1000000 de personas que sufre dificultades auditivas.

           

En recién nacidos 5/1000 presentan hipoacusia en distinto grado y de estos 5, 1/1000 presentan sordera profunda, lo que significa 378 casos nuevos de sordera profunda cada año. El 90% de todos ellos nacen en familias normoyentes y el 60% de las hipoacusias infantiles tiene origen genético.

           

En cuanto al lenguaje de signos en España, 500000 españoles conocen y utilizan el LS, de ellos 100000 son hipoacúsicos y los otros 400000 son familiares, amigos y profesionales que trabajan con estos hipoacúsicos. La incidencia de la hipoacusia en España esta aumentando por:

          El envejecimiento de la población

          Los hábitos de ocio agresivos con la audición: están aumentando los traumas acústicos en la población de menos de 40 años.

 

            La sordera en cuanto a deficiencia es la pérdida o anormalidad de una función anatómica o funcional del sistema auditivo. La consecuencia de esta deficiencia es una discapacidad para oír, lo que nos va a dar un déficit para acceder al lenguaje oral.

           

            La alteración temprana (hipoacusia infantil) va a afectar al desarrollo lingüístico y comunicativo, a los procesos cognitivos y a la posterior integración escolar, social y laboral. A la edad comprendida entre los 0 y los 4 años se le llama PERIODO CRÍTICO DE APRENDIZAJE y se considera que en esta época quedan sellados los caracteres morfológicos y funcionales de las áreas corticales del lenguaje. La información auditiva es esencial para el desarrollo normal de la corteza auditiva cerebral. Esta información nos va a permitir la adquisición global y automática del lenguaje y del habla. Los niños que empiezan a oír después del periodo crítico de aprendizaje presentan dificultades en la inteligibilidad del habla, por eso es importantísimo realizar un diagnóstico precoz de la hipoacusia para poder poner en marcha una estimulación lo más temprana posible. Lo ideal sería realizar un cribado o “screening” auditivo a todos los recién nacidos.

           

          En las hipoacusias congénitas el problema es adquirir y desarrollar el lenguaje y en las hipoacusias evolutivas el problema va a ser conservar ese lenguaje.

 

 ANATOMÍA:

            El oído se divide en:

          Externo: está compuesto por el pabellón auricular, que está encargado de localizar el sonido en el espacio y lo recoge hacia el interior; y el conducto auditivo externo (CAE), es de morfología sinuosa de entre 2’5 – 3’5 centímetros en el hombre adulto y conduce el sonido desde el exterior hasta el oído medio.

          Medio: es una cavidad aérea que contiene la cadena de huesecillos y la trompa de Eustaquio, que comunica el oído medio con la faringe. El oído medio está separado del oído externo por la membrana timpánica y éste se apoya en el mango del martillo. El martillo está primero, luego el yunque y por último el estribo, cuya pletina se introduce en la ventana oval que ya pertenece al oído interno

          Interno: tiene dos receptores:

                  a) Los situados en el vestíbulo y en los conductos semicirculares que se ocupan de nuestra estabilidad

                  b) El caracol o cóclea que está lleno de células sensoriales que  se ocupan de transmitir la audición 

            El oído interno es una estructura ósea llena de líquido que es el que transmite los sonidos y tiene dos membranas elásticas (que tapan dos agujeros) que separan el oído medio del oído interno. Una de ellas está tapando la ventana oval (aquí se inserta el estribo), la otra membrana está debajo tapando la ventana redonda. Una característica del líquido que está en el oído interno es que incompresible, no aumenta ni disminuye de volumen, no se puede comprimir. En la misma medida que el estribo se introduce en la ventana oval debido al sonido, la ventana redonda tiene que desplazarse hacia el oído medio debido a un desplazamiento del líquido del oído interno.

            

            En muchas enfermedades auditivas el problema es que las ventanas se osifican y ya no hay movimiento del líquido, por lo tanto no hay transmisión de sonido ya que los cilios sensoriales de las células sensoriales no se mueven.

           

            El estímulo sonoro y sus parámetros (frecuencia –agudos y graves- e intensidad) han de ser codificados por el sistema nervioso central para elaborar las informaciones. Hay que codificar por un lado la intensidad (o volumen), cuanto mayor es el volumen del sonido que llega hay mayor número de células que descargan. Y la frecuencia se codifica por medio de la tonotopía de las células sensoriales; cada célula sensorial sólo responde a una determinada frecuencia que es su frecuencia óptima: la parte basal de la cóclea recoge las frecuencias agudas y conforme vamos hacia el vértice o ápice coclear se recogen las más graves.

           

           Las sensaciones o sonidos son recogidos por las células sensoriales y enviados al sistema nervioso central por medio del nervio auditivo (octavo par craneal, vestíbulo coclear o estato acústico). A partir del nervio auditivo llega el estímulo a la corteza cerebral auditiva (también tiene la tonotopía: la parte posterior recoge los sonidos o frecuencias graves y la parte anterior recoge los agudos) y la misión de ésta es ocuparse de la memoria corto plazo del perfil de las frecuencias sonoras, identifica el orden cronológico de dichas frecuencias y localiza los sonidos en el espacio.

           

• Definición de sonido: el sonido es una sacudida, una vibración elástica de los elementos del medio en que está situada la fuente sonora. Esta vibración se propaga, hay trasporte de energía sin trasporte de materia. El sonido nunca puede transmitirse en el vacío porque no hay partículas que transmitan el sonido. La velocidad del sonido en aire es de 340 m/s, en agua es de 1500 m/s y en metales es de 3000 m/s.

          La frecuencia de los sonidos es el número de vibraciones dobles por segundo

          La unidad es el Hertzio ( hertzio = ciclos por segundo)

          Volumen de los sonidos; su unidad es el decibelio (dB) que es la mínima variación de energía sonora capaz de ser captada por el oído humano. Hay una audición umbral que es el 0 dB, que es un valor obtenido en jóvenes normoyentes, por lo tanto es una medida subjetiva. Y también hay un umbral doloroso que esta situado a 140 dB, en ese nivel se produce el cambio de sensación auditiva a sensación dolorosa.

 

            El rango de frecuencias que escuchamos se sitúa entre 18 Hz y 20000 Hz; los sonidos por debajo de 18 Hz se llaman infrasonidos, no pueden ser escuchados por el oído pero pueden ser percibidos por el tacto. Por encima de 20000 Hz tampoco se oyen y se llaman ultrasonidos.

           

           El campo auditivo humano se sitúa entre los 0-140 dB y los 18-20000 Hz, los sonidos que estén dentro de estos rangos pueden ser oídos por el hombre. La voz humana se mide alrededor de los 60 dB y la frecuencia sobre 1000 Hz; estos son valores medios ya que la voz humana es variable y el rango de conversación se estima entre 250-5000 Hz y 20-90 dB.

 

• Pruebas de audición:

            Las audiometrías son pruebas que van a determinar nuestro nivel auditivo. Hay que distinguir la vía aérea y la vía ósea, por la vía ósea llegan todos los sonidos que llegan a través del hueso. La transmisión ósea del sonido es siempre superior a la transmisión aérea. En el caso de que en una prueba de audiometría de que existe mejor audición aérea que ósea puede ser por dos factores: la medición está mal hecha o estamos ante un simulador o estafador. Las audiometrías pueden ser:

          Audiometrías tonales: se emiten tonos puros y se determina el umbral auditivo. En las hipoacusias de transmisión (obstáculo en la vía aérea) la audición en la vía ósea será normal y habrá una caída por a vía aérea. En las hipoacusias de percepción nos vamos a encontrar una bajada en los dos umbrales, están por debajo de los 30 dB y nos indican un daño en la vía nerviosa.

 

 

          audiometrías verbales o pruebas de inteligibilidad: se pasan grupos de 10 palabras a un sujeto y éste tienen que repetirlos. Esta prueba es muy importante en la adaptación de audífonos ya que miden cuando se entiende, no cuando se oye. Es normal que a 10 dB no se entienda, pero a partir de los 25 dB ya se oye y se entiende bien. Se ha visto que en las hipoacusias de transmisión se obtienen los mismos resultados pero moviendo estos datos hacia la derecha, es decir, entienden más tarde. E cambio, en las hipoacusias neurosensoriales cuanto más volumen se les pone más se les distorsiona lo que oyen. Según salga esta curva se le adaptará el audífono.

 

 

 Existen otro tipo de pruebas de medición:

          Timpanometrías o impedanciometrías: se hacen a toda la población. Nos indican la elasticidad de la membrana timpánica (la MT se comporta como cualquier tipo de membrana. Cómo se hace: se le mete al sujeto un tapón en el oído con tres cánulas; la 1ª es un altavoz que emite un sonido que choca con el tímpano y vuelve, la 2ª recoge ese sonido después de haber chocado y la 3ª nos permite ejercer presiones positivas o negativas sobre el tímpano. (Cuando el tímpano esta en reposo tiene mayor distensibilidad). Tipos de resultados de una timpanometría:

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

          Potenciales evocados: son las pruebas diagnósticas de elección en las hipoacusias infantiles y ante la sospecha de simuladores o estafadores. Ven si el área nerviosa auditiva percibe o no percibe los sonidos, si es activa o no. El niño o el adulto tienen que estar dormidos y se le hace electroencefalograma en reposo y se le van dando estímulos sonoros crecientes y a la vez se le hacen electroencefalogramas. El ordenador recoge electro resultante de la estimulación sonora, le resta el electro del sujeto en reposo y la actividad cerebral que aparezca será la debida a la estimulación sonora.

 

 

CLASIFICACIÓN DE LAS HIPOACUSIAS:

 

Existen 5 maneras:

 

1) Extensión: hipoacusia bilateral o unilateral. Las bilaterales tendrán repercusión sobre la adquisición y mantenimiento del lenguaje; en cambio, las unilaterales no.

 

2) Donde se localiza la lesión: dos tipos:

          Hipoacusia de Transmisión: son las más frecuentes. Es por una lesion en el oído externo o en el oído medio (otitis mucosecretoras de repetición). Aumenta el umbral auditivo de la vía aérea y el pronóstico es muy bueno si ponemos un tratamiento farmacológico y/o quirúrgico en las dosis adecuadas y a tiempo.

          Hipoacusia de Percepción o de oído interno: la lesion puede estar en la cóclea o en la vía nerviosa auditiva. Aumento del nivel auditivo ósea o aéreo

 

3) Intensidad de la pérdida auditiva: se siguen las consignas del BIAP:

          I. Audición Infranormal: pérdida entre 0-20 dB. Pérdida tonal ligera sin incidencia

          II. Deficiencia Auditiva Ligera: pérdida entre 21-40 dB, no perciben la voz baja o lejana, perciben perfectamente los ruidos familiares pero comprenden sólo parte. Los niños pequeños presentarán dislalias por no poder discriminar los sonidos parecidos y si no se corrigen desarrollarán retraso en la adquisición del habla y el lenguaje.

          III. Deficiencia Auditiva Moderada: pérdida de 41-70 dB. Perciben el habla con voz fuerte, se apoyan en la lectura labial, perciben algún ruido familiar y su comprensión se dificulta en ambientes ruidosos. Su lenguaje será tardío y con dislalias.

          IV. Deficiencia Auditiva Severa: pérdida de 71-90 dB. Sólo perciben la voz si se les habla al oído, perciben sólo ruidos fuertes pero discriminan la voz humana. Los niños que nacen con esta deficiencia no tendrán acceso al lenguaje espontáneoè la solución son las prótesis y la rehabilitación.

          V. Deficiencia Auditiva Profunda: pérdida de 91 a 119 dB. No perciben la palabra hablada, sólo sonidos muy fuertes (explosiones, etc). Sin educación especial son sordomudos, se apoyan mucho en la labiolectura y si son oralistas la voz será muy estridente y son melodía.

          VI. Deficiencia Auditiva Total: COFOSIS: pérdida de más de 120 dB. No se percibe nada.

 

4) Etiología: las hipoacusias de transmisión pueden aparecer por procesos inflamatorios y provocan una pérdida de unas 30-50 dB; en cambio las hipoacusias de percepción suceden por dos causas:

            • Hereditarias o Genéticas: se transmiten de todo tipo y manera (autonómica recesiva la más frecuente o dominante, ligada al cromosoma X o por mitocondrias; estas últimas no se manifiestan hasta la edad adulta.

            • Ambientales o Adquiridas:

          Prenatales: infecciones (rubéola, toxoplasmosis, sífilis, citomegalovirus), tóxicos (alcohol, retinoides, diuréticos, antipalúdicos, antibióticos y antineoplásicos), y otros (diabetes mellitas materna, radiaciones ionizantes, isótopos radioactivos)

          Perinatales: la causa principal es el parto pretérmino, que trae los siguientes factores de riesgo de adquirir una hipoacusia: bajo peso al nacer, ventilación mecánica, sepsis, hipoxia o isquemia perinatal e hiperbilirrubinemia

          Postnatales: infecciones por virus o bacterias que provocan otitis media, q es la principal causa de hipoacusia de la población de 2 a 5 años; ototóxicos, antinflamatorios, antibióticos, quimioterápicos y diuréticos; ruido, traumatismo acústico y exposición prolongada a sonidos intensos; y otros como mastoiditis, fracturas del temporal, gripe, diabetes, hipotiroidismo, anemia de las células falciformes y traumatismos craneoenfálicos.

 

5) Momento de Aparición:

          Hipoacusia prelocutiva: antes de los 2 años. El 50% es de origen hereditario y el restante 50% es de origen ambiental

          Hipoacusia postlocutiva: después de haber adquirido el habla. El 83% de las hipoacusias son postlocutivas y casi siempre ambientales.

 

            Según el Instituto Nacional de Estadística, sólo el 17% de la población sufre una hipoacusia prelocutiva.

           

            Cuando vayamos a nombrar una deficiencia auditiva siempre hay que utilizar estos 5 criterios para designar dicha deficiencia.