“Hay ingenios de discípulos tan felices que…más enseñan al maestro al cabo del año que el maestro a ellos, porque dudando y preguntando agudamente, le hacen saber y responder cosas tan delicadas como jamás las supo, ni supiera, si el discípulo con la felicidad de su ingenio no se las apuntara; pero los que eso pueden hacer son unos o dos, cuanto mucho, y los rudos sin infinitos”

Huarte de San Juan (1575)